Las misiones de la Unión Europea en Jerusalén y Ramallah pidieron ayer a Israel que detenga la política de demolición llevada a cabo contra las estructuras palestinas en la Cisjordania y Jerusalén Oriental ocupadas, incluidas las financiadas por la UE y sus Estados miembros.
Las misiones dijeron en un comunicado que las demoliciones han provocado el desplazamiento de palestinos y causado daños a las comunidades palestinas, señalando que "al 31 de agosto de 2020, sólo en Jerusalén Oriental se habían demolido un total de 107 viviendas y otras 46 estructuras (incluidas tiendas, almacenes, etc.)".
En la declaración se señalaba que las demoliciones habían continuado desde el brote de la pandemia de COVID-19 a principios de marzo "a pesar de las diversas obligaciones de la Potencia ocupante en virtud del derecho internacional humanitario", y se pedía a Israel que pusiera fin a las demoliciones.
"En consonancia con la posición adoptada desde hace tiempo por la Unión Europea sobre la política de asentamientos de Israel, que es ilegal en virtud del derecho internacional, y las medidas adoptadas en ese contexto, como los traslados forzosos, los desalojos, las demoliciones y las confiscaciones de viviendas, la Unión Europea insta una vez más a las autoridades israelíes a que pongan fin a las demoliciones de estructuras palestinas", añadió.
Por su parte, el ministro palestino de Asuntos de Jerusalén, Fadi Al-Hadmi, acogió con satisfacción el consenso europeo sobre la política de demolición de Israel.
Al-Hadmi dijo en una declaración que la posición de la misión de la UE estaba en línea con la posición palestina.
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